Hoy me siento igual de debil que ayer, tengo el estómago cerrado y el asco se volvió rutinario en mi vida. La heladera llena de cosas deliciosas que el estómago se niega a recibir. Creo que es ahora cuando he dejado de decidir por mi misma, ahora mi cuerpo es el que me pone los límites que mi cabeza no. Ahora estoy mejor, me siento má liviana. tal vez pese medio kilo menos pero se siente tan bien- creo que es un factor psicológico- la no comida hace que yo me sienta mejor, aunque por dentro se que sigo siendo la misma miserable de todos los días, solo que ahora cambié las galletitas por una puta manzana. -
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