Seguidores

lunes, 27 de diciembre de 2010

O1-

La semana al fin pasó y todos mis problemas iban a pasar al olvido, la llegada de las vacaciones simpre implicó eso, pero desde que tengo 15 los problemas renacen en el verano.-
Nunca tuve un cuerpo escultural, es más creo que debí ser agradecida de mi metabolismo hasta los 14 años, dado que hasta ese entonces lo que comía lo perdía. Ahora las cosas son de una manera completamente diferentes, dado que actualmente tomo un vaso de agua y engordo.
Hasta los 16 soporté mi cuerpo lo mas que pude, pero a partir de los 17 las cosas comenzaban a agravarse dado que todos a mi alrededor me tildaban de obesa.- Cada cena para mi era una tortura, recuerdo ver la expresión de asco de mis padres al verme comer y las miradas fugaces que se echaban mientras yo masticaba. Es asi como un día en mi habitación rompi en llanto, nada me conformaba me miraba y me odiaba y cuando comía sentía asco por mi misma.
Mi no aceptación me llevó a comenzar a jugar con mi cuerpo, como se juega con una muñeca.
Comencé a no desayunar para estar delgada, y sin hinchazón. luego comía poco muy poco. y dormía largas siestas para evitar comer las galletas de la lacena. Todo eso era espantoso, me torturaba, pero yo sabía que si podía superar la prueba de no comer un día, el resto de los días iba a ser mas fácil.
Y asi lo fue, no comí un lunes y los seis días restantes parecían dias de meditación para mi, me concentraba, trataba de ahorrar energías, trataba de sobrevivir a algo que en definitiva me estaba matando poco a poco... pero no me importaba.
No entiendo aún porqué no me importaba morirme asi, sabía las consecuencias y no me importó nunca el precio que iba a tener que pagar... no solo yo, sino también mi familia al tener que cargar con la obesa anoréxica.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario