Es tarde y la verdad estoy un poco cansada pero creo que necesitaba venir de algún modo.-
Despúes de la conversación de hoy, las cosas quedaron normales como si nada hubiese pasado. La verdad es que escuchar tu voz del otro lado del teléfono me hace bien, además extrañaba escuchar tu voz dulce y tranquila; últimamente fueron discusiones el motivo de nuestra comunicación.- En fin eso no importa. Todo comenzó con “Necesito que me digas como estás”. Lo mio fue algo como “No tengo idea, creo que ya no siento” enseguida su voz sonó sorprendida y dejaste caer un “¿Quéee?.- desesperado.
“Bien no estoy, te extraño”.- le dije angustiada.- [no estaba tan mal, pero necesitaba dejar mi ego de lado y demostrarle que tenía sentimientos.]
“Yo también te extraño, pero necesitamos cambiar los dos.”-
“Si, eso es verdad. Porque nos seguimos amando ¿no?
“Nunca dudes de eso”- contestó seriamente.
“¿Quéres que sigamos distanciados para aclarar todo?”
“De eso te quería hablar, eso no nos ayuda, necesitamos hablar como personas maduras que somos. Necesitamos decirnos que nos está molestando”.- contestó.
“Tenés razón, estas en lo cierto”.- dije asintiendo con mi cabeza.
“¿Querés que nos veamos?.- preguntó.
“Hoy la verdad que no puedo,seguramente mañana pueda”.- respondí.
“¿En el mismo lugar de siempre?.- preguntó.-
“Si”.- respondí pensando en sus ojos.
“Solo necesitamos un poco de paciencia, necesitamos tener la fortaleza para lo que se viene”.- me dijo
“Yo no necesito fortaleza si estoy con vos. Vos sos mi fuerte ahora… ahora y para siempre”.- le dije dejando caer una lágrima-
“Vos sos mi vida ¿Podés entender eso?.” me respondió.
“Yo te amo.- le contesté inmediatamente.-
“Yo también te amo, nos vemos mañana entonces ¿no?”.- preguntó dejando caer una “risita” esas que hace cuando se sonroja.
“Mañana a las cuatro estoy allá, igual cualquier cosa te llamo”.- respondí.
“Esta bien, llamame temprano asi comienzo bien el día.”- dijo él
“Basta, cortemos de una vez, me ponés incómoda.-” dije riéndome.
”jajajajaja, sos la misma persona de la cual me enamoré.- dijo él.
Puse el teléfono en mi pecho y una serie de “diapositivas” de nuestros momentos vino a mi cabeza, y la desesperación de perderlo eran terribles. Pero me había dicho “yo también te amo” y eso solo bastaba.-
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